Cuando escuchas la palabra liderazgo, probablemente piensas en trajes formales, discursos largos o frases motivacionales de oficina. Pero Anna Viesca Sánchez habla de liderazgo desde un lugar muy distinto: el tatami, el entrenamiento diario y las artes marciales.
Anna es joven, mexicana y artista marcial multidisciplinaria. Y en sus conferencias no da lecciones desde un pedestal. Habla desde la experiencia. Desde lo que se aprende cuando el cuerpo se cansa, cuando la mente quiere rendirse y cuando tienes que decidir si sigues o te detienes.
“Las artes marciales te enseñan cosas que ningún libro explica”, suele decir. Y tiene razón.
🥋 Disciplina sin rigidez
En sus charlas, Anna rompe con la idea de que la disciplina es castigo o rigidez extrema. Para ella, la disciplina es más bien aprender a cumplirte a ti mismo. Entrenar cuando no tienes ganas. Seguir aunque nadie te esté viendo. Entender que avanzar no siempre es emocionante, pero siempre vale la pena.
Ese mensaje conecta especialmente con jóvenes, estudiantes y personas que sienten que les falta estructura en un mundo lleno de distracciones.
🧠 Autocontrol en la vida real
Anna también habla mucho de autocontrol, pero no desde la perfección. Habla del momento exacto en el que te dan ganas de explotar, de reaccionar sin pensar, de decir algo que luego te puedes arrepentir.
En el combate —explica— reaccionar sin control te hace perder. Y en la vida pasa exactamente lo mismo.
Por eso invita a aprender a respirar, a pausar, a observar antes de actuar. Algo que suena simple, pero que cambia todo cuando lo aplicas en la escuela, el trabajo o las relaciones personales.
🌱 Liderar sin gritar
Para Anna, liderar no es mandar ni imponer. Es hacer lo que dices. Es ser congruente. Es convertirte en ejemplo, incluso cuando nadie te está aplaudiendo.
Desde su experiencia como instructora, sabe que nadie sigue a alguien que no practica lo que predica. Y ese mensaje lo lleva directo al público, sin adornos ni frases vacías.
✨ Un mensaje que sí conecta
Las conferencias de Anna no son técnicas ni aburridas. Son cercanas, reales y llenas de historias con las que cualquiera puede identificarse. No importa si has entrenado artes marciales o no: todos entendemos lo que es tener miedo, cansarse, frustrarse y volver a intentarlo.
Al final, su mensaje es claro:
la disciplina se entrena, el autocontrol se practica y el liderazgo empieza por uno mismo.
Y quizá por eso, cada vez más personas se acercan a escucharla. Porque no promete fórmulas mágicas, sino algo mucho más valioso: herramientas reales para moverte mejor en la vida.