Durante mucho tiempo nos hicieron creer que si queríamos comer “saludable”, teníamos que olvidarnos de los tacos, las tortillas, los frijoles y prácticamente de todo lo que nos gusta. Pero para la nutrióloga mexicana Anna Viesca Sánchez, esta idea no solo es falsa, también es innecesaria.
La buena noticia es esta: sí se puede comer mexicano y comer bien al mismo tiempo. No hay que elegir entre sabor y salud.
El problema no es la comida mexicana (spoiler: nunca lo fue)
Anna lo dice claro y sin rodeos: la gastronomía mexicana tradicional no es el enemigo. El verdadero problema es cómo la hemos ido transformando con el tiempo.
Más frituras, más productos industrializados, más prisas… y menos comida hecha en casa.
“Antes comíamos frijoles, verduras, caldos y tortillas todos los días, y nadie pensaba que eso era ‘malo’”, explica. El cuerpo funcionaba bien porque la comida era real.
Tortilla, frijoles y chile: sí, sin culpa
Aquí va algo que a muchos les tranquiliza escuchar:
la tortilla de maíz no es mala, los frijoles no engordan y el chile no arruina la dieta.
De hecho, bien combinados, estos ingredientes pueden ser súper nutritivos. La clave está en el equilibrio: acompañarlos con proteína, verduras y prepararlos de forma más casera, menos frita y menos exagerada.
No se trata de quitar, sino de armar mejor el plato.
No es dejar de comer tacos, es cómo los comes
Anna no propone vivir a base de ensaladas aburridas.
Un taco puede ser perfectamente parte de una alimentación saludable si no se convierte en la base de todas las comidas y si se acompaña bien.
Más nopales, más salsa casera, más verduras… y menos refresco, menos fritura y menos exceso. Así de simple.
Cocinar en casa cambia todo (aunque sea sencillo)
No necesitas recetas complicadas ni horas en la cocina.
Un guisado sencillo, un caldo, unos frijoles de la olla o unos huevos con verduras ya son comida mexicana bien hecha.
Además, cocinar en casa te permite controlar ingredientes, porciones y, de paso, reconectar con la comida sin culpa ni miedo.
Comer mexicano también es bienestar emocional
Para Anna, la comida no solo nutre el cuerpo, también conecta con emociones, recuerdos y familia. Comer lo que nos identifica, sentarnos a la mesa y disfrutar sin culpa también es parte de una vida saludable.
“Cuando peleamos con nuestra comida, algo no está bien”, dice.
Y pelear con nuestra propia cultura alimentaria no tiene sentido.
Entonces… ¿se puede o no se puede?
La respuesta de Anna es clara: sí se puede.
La gastronomía mexicana puede ser saludable cuando se come con conciencia, equilibrio y sin extremos.
No necesitas dejar de ser quien eres para cuidarte.
Solo necesitas entender mejor lo que comes y cómo lo comes.
Porque al final, comer bien no debería sentirse como un castigo…
y mucho menos cuando se trata de nuestra propia cocina.